18 de abril de 2023
Guía de opciones de visas de residencia en Latinoamérica
Si planeas vivir en Latinoamérica, la visa de residencia correcta es la base sobre la que descansa todo lo demás. Aquí te contamos cómo funciona el sistema en la práctica, de la mano de dos personas que lo vivieron.
¿Para qué obtener la residencia?
La residencia te da derechos que un turista nunca tiene. Según la visa:
- Se acaban las salidas obligadas a la frontera y los momentos tensos en migración después de varias entradas
- Apertura de cuentas más fácil en bancos locales
- Una licencia de conducir local, además de la posibilidad de comprar y registrar un auto
- El derecho a trabajar y buscar oportunidades de negocio
- Beneficios fiscales, como tasas reducidas o exenciones sobre ciertos ingresos
- Acceso a la salud y la educación públicas
- Tarifas locales y descuentos en sitios y eventos nacionales
Residencia temporal
Es la visa que más se emite en Latinoamérica. Te permite vivir en el país de uno a cinco años, con posibilidad de renovación y reingreso garantizado cuando viajas.
Algunos países imponen reglas de estadía mínima: Perú exige que los residentes temporales pasen al menos 180 días por año calendario en el país. Otros, como México, no ponen límite al tiempo que pasas en el extranjero.
Los requisitos varían según el país y la categoría, pero por lo general se reducen a comprobante de ingresos, antecedentes penales limpios y un pasaporte vigente. En la mayoría de los países, la residencia temporal es el primer paso obligado hacia la residencia permanente y, con el tiempo, la ciudadanía.
Una nota desde nuestra propia experiencia: durante la pandemia, algunos países crearon rutas especiales para extranjeros que no podían regresar a casa. México abrió su Visa de Regularización en 2021 para personas que habían excedido su estadía, y esa fue la visa que usamos para nuestra propia residencia. Una vez que obtuvimos la residencia temporal, pudimos extender el estatus de residencia a nuestros padres y a nuestros hijos menores de dieciocho años.
Residencia permanente
La residencia permanente te permite vivir en el país de forma indefinida, con la mayoría de los derechos de un ciudadano, incluido el trabajo y el acceso a los servicios públicos. La gran ventaja es la estabilidad: sin renovaciones anuales, sin riesgo de verte obligado a salir y, en muchos países, con un camino hacia la ciudadanía después de cierto número de años.
La mayoría de los países otorgan la residencia permanente después de que completas algunos años como residente temporal. Una minoría te permite saltarte por completo la etapa temporal, por lo general mediante matrimonio con un ciudadano o una inversión considerable.
Algunos países se ubican en un punto intermedio. Uruguay, por ejemplo, te da un estatus temporal mientras se procesa tu solicitud y luego lo convierte en residencia permanente al aprobarla, normalmente después de 12 a 18 meses.
Las principales categorías de visa
Cada país usa sus propios nombres, y cada categoría puede ofrecerse como temporal o permanente según dónde la solicites. Los bloques básicos son los mismos en todas partes:
Inversionista. Residencia a cambio de inversión: bienes raíces, un negocio, acciones o bonos, o una donación benéfica importante. Los montos mínimos pueden ser considerables, pero la residencia más los rendimientos potenciales suelen justificarlos. Relacionado: la ciudadanía por inversión, que cubrimos en un artículo aparte.
Matrimonio. Se basa en el matrimonio con un ciudadano o residente permanente. Prepárate para presentar documentos legalizados y traducidos (acta de matrimonio, sentencias de divorcio, actas de nacimiento) y, en algunos países, comprobante de ingresos y verificación de antecedentes.
Familia. Para extranjeros con un familiar cercano (cónyuge, padre, madre o hijo) que sea ciudadano o residente permanente. Es la ruta habitual para padres cuyo hijo nació en un país latinoamericano.
Jubilado. Para jubilados que puedan demostrar ingresos continuos suficientes de una pensión, ahorros o inversiones. Algunos países también exigen seguro médico o prueba de que puedes pagar tu atención. Muchos ofrecen incentivos fiscales y descuentos para jubilados, además de un costo de vida ya de por sí más bajo.
Estudiante. Requiere inscripción en una institución reconocida más comprobante de fondos para los gastos de manutención. Una buena ruta para la inmersión en el idioma y la experiencia internacional.
Trabajo. Requiere una oferta laboral de un empleador reconocido en el país, además de comprobantes de calificaciones y de solvencia económica.
Nómada digital. La categoría más nueva, que se extiende rápido por la región para los trabajadores remotos. Necesitarás comprobar trabajo remoto e ingresos: un contrato o carta del empleador o, si trabajas por tu cuenta, evidencia de ingresos estables durante varios meses.
Cómo elegir tu visa
Empieza por definir cuánto tiempo piensas quedarte. Si Latinoamérica puede convertirse en tu hogar de forma indefinida, planea desde el primer día el camino de temporal a permanente, con la ciudadanía como meta a largo plazo. Después pondera tu presupuesto y si necesitas que la visa apoye tus objetivos de diversificación de activos y movilidad. Si quieres una recomendación ajustada a tu situación, nuestro equipo en Latam Plan B ofrece consultas y ha tramitado estas solicitudes en carne propia.
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